lunes, 17 de mayo de 2010

Un mirada apagada



Ya son cuatro años desde la última vez que se vieron, se acordó mientras recorría, de noche, las oscuras calles por las que habían caminado y sonreído, ya hace mucho. Un parque de Barranco fue el predilecto para sus encuentros, las olas del mar los solían calmar y ahí se besaban hasta no poder respirar, pero ahora ya no tiene el mismo efecto esas calles, ese parque, ese mar... ahora son fríos, solitarios e incomprendidos.

 El solía interrumpirla con un beso al hablar y ella le respondía con una sonrisa al terminar, le decía que le encantaba su locura y que era lo mejor en su vida y ella no podía evitar sentirse amada y afortunada, de seguro se sentían tan unidos que pensaban que nada nunca los podía lastimar, aunque muchas veces nos solemos equivocar.

De la mano y con cierta coquetería en la mirada y una sonrisa siempre dibujada, caminaban, realmente no importaba el no hacer nada, mientras pudieran estar juntos. Suspiraba y suspiraba ella se encontraba enamorada, los días no podían ser más felices, la vida no podría ser mejor... y el no podía evitar no mirarla.

Sentados en su parque favorito, abrazados sin decir nada, solo aspirando sus perfumes pasaban las horas y parecía que el abrazo era cada vez más fuerte como si se quisieran aferrar uno al otro para nunca más alejarse. Ella le dio una carta porque no podía hablar y el le dijo que nunca la iba ha dejar de amar, las lágrimas no las podían controlar y salieron sin más, el abrazo fue más fuerte, ya no había nada de que hablar todo se lo habían dicho y tal vez más, aunque sabían que nada seria igual, nunca más.

Ahora ella tiene una mirada apagada tal vez por las cicatrices dejadas.


http://www.youtube.com/watch?v=y745IPVetPk

1 comentario:

  1. A veces las heridas son tan profundas que dejan huellas que pueden ocasionar hasta la muerte, en este caso de un amor.

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