Hay una brecha entre la razón y la existencia
y aunque es bueno la falta de decencia
sin llegar a la decadencia.
Hoy, aún me rompó la cabeza
por entender a las estúpidas ausencias
que calan en la importancia del calor
de la presencia.
Hay una pequeña línea que separa
al amor de el dolor...
cuando puedes inflingir presión
sin temor a que pueda sangrar el corazón.
Y luego lo quieres solucinar con un simple perdón,
las cosas no se disculpan solo porque se te ocurrió.
viernes, 5 de febrero de 2010
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